Estilos de enseñar

Hola:

Ayer tuve un día largo. Entre otras cosas porque además de mis clases habituales, tuve clase de japonés (la tengo una vez a la semana) y después una clase de recuperación con segundo. Les conté a los alumnos y alumnas de este grupo que venía de mi clase de japonés. Me preguntaron qué había aprendido (por ser de segundo ya se expresan con soltura).
Me di cuenta de que en la clase de japonés recibo mucha información, pero la forma de enseñar de nuestro profesor (somos dos, mi amiga checa y yo) es muy diferente de lo que yo hago con mis alumnos.
Nuestro “sensei” da la clase en inglés, nos explica muchas cosas (hasta cómo debemos usar el libro). Marketa y yo nos miramos sorprendidas: ¿es necesario explicarles a unas profesoras cómo usar el libro de texto? A lo mejor sí 🙂
Lee él las frases de los diálogos -eso está bien para que cojamos la entonación y la pronunciación adecuadas- no nos pide que leamos nosotras. Nos pone dos ejemplos más y pasamos a otra cosa. La responsabilidad del aprendizaje es nuestra. No hay practica aunque sea de drills. No nos pone a decirnos entre nosotras lo que acabamos de ver. Eso sí, es muy amable y atento. Y para mí sería necesario más contextos para practicar lo que nos presenta

Si comparo este estilo de enseñar con el que yo pongo en práctica con los principiantes desde el miércoles 11 de abril, no tienen mucho que ver.

Desde el principio, como decía en otra entrada, con los principiantes hablo solo español, y me sirvo de todo tipo de estrategias para llevarles a entender sin quedarse bloqueados: actúo, dibujo, llevo fotos, imágenes, etc., sabiendo que, como yo, tienen que atender al mismo tiempo a la nueva grafía, a la comprensión de un montón de cosas nuevas, desde la estructura de la oración hasta el vocabulario pasando por la entonación…, no corro. Repito mucho, hago juegos. Vuelvo sobre lo visto porque no lo doy por sabido. la responsabilidad de que aprendan en los primeros momentos es mía. Después de dos meses, ahora ya la compartimos: a mí me toca mantener la motivación y a ellos hacerse responsables de su trabajo dentro y fuera del aula. Para crear hábito de estudio -que no tienen mucho- cada cierto tiempo, les hago un control que no califico. Se lo entrego y cada uno corrige el suyo. Ellos se ponen la nota. Están muy contentos cuando el resultado es bueno. Les gusta notar que cada día saben algo más. Lo corrigen ellos en clase y me llaman para que les diga si una de las respuestas es válida o no. Por ejemplo:

Escribe la pregunta:
> ¿_____________________?
< París
Una alumna había escrito: “¿Cuál es la ciudad de Francia?”
Cuando dije que no, que debía poner ‘capital’. Me preguntó en español: “¿Cuál es la diferencia entre ‘ciudad’ y ‘capital’? Este tipo de preguntas las venimos trabajando desde el segundo día y siempre las hacen en español: ¿cómo se escribe? ¿Qué significa…? Da tanto gusto verles progresar…
Por cierto, están acostumbrados a no usar el diccionario en mi clase. Lo sacan cuando yo se lo pido.

Cuando estamos en clase (sigo hablando de los principiantes- suelto alguna frase que he aprendido, me corrigen como yo a ellos, me aplauden como yo a ellos, me enseñan algunas palabras. Y hoy, cuando al terminar la recuperación con un grupo de A1 les dije:
“Kyoo wa koko made”, me aplaudieron.
¿Qué conclusión saco de este hecho? Es motivador para mí, ver que van mejorando y para ellos, además de sentirlo eso mismo, lo es también el hecho de que ven a su profesora haciendo esfuerzos para aprender su lengua.

Si volvemos al principio y comparamos…, os dejo a vosotr@s la última conclusión.
O yashumi nasai 🙂

13 opiniones en “Estilos de enseñar

    1. Concha Moreno García

      Gracias a ti por pasarte por aquí. Será un honor que comentes mi reflexión con tus alumnos. Y si luego te apetece, me cuentas qué han dicho. Un abrazo nostálgico de muchas cosas compartidas 🙂

  1. Belén Martín-Ambrosio

    Esto del profesor “presentador de contenidos publicados” que ni practica ni se ocupa de su parte en el proceso de enseñanza y aprendizaje es lo que se estila aquí en Grecia también. Me ha ocurrido con los profes de griego, ruso y sueco. Este último incluso rogándole que deje de leerlo todo él, que practiquemos, que no traduzca cada palabra, ¡no cambia su estilo de trabajo! Ya no tengo esperanza de encontrar profes de otras lenguas que se lo curren tanto como los de E/LE.. 🙂

    Enhorabuena por el blog, me está gustando mucho.

    Belén**

    1. Concha Moreno García

      Gracias, Belén, por tu opinión. Hay profes de todo tipo, pero es verdad que los de ELE nos lo curramos mucho y tratamos de q :-)ue el alumnado sea protagonista, a veces incluso contra sus propias creencias de que solo está allí para recibir información.
      Me alegro de que te guste el blog.
      Un abrazo

  2. Ali

    La conclusión es obvia, y la voy a obviar. Sólo diré que qué suerte tienen tus alumnos, y qué suerte tenemos todas las personas que te hemos tenido como profesora. Y digo más: qué suerte tienen todas las personas que aprenden de ti, no necesariamente en un contexto estrictamente educativo, pues tengo la convicción de que todos aprendemos de todos (aunque en diferente medida y forma, claro). Ojalá algún día yo también sea una gran profesora… ¡veo tan lejos ese día! Un abrazo con mucho cariño, Ali

  3. Concha Moreno García

    Gracias por esas palabras, Ali, me emocionan mucho. De acuerdo contigo en que aprendemos un@s de otr@s. Estoy tan convencida de que así es, que así he llamado este blog.
    Claro que si quieres, puedes. El truco, en mi opinión, es no creer que se ha llegado y aposentarse.
    Un abrazo con cariño 🙂

  4. Unknown

    Querida, Concha:
    Es un gusto leer las reflexiones de tus experiencias. A nosotros, que somos profesores de ELE, vivimos esta realidad en nuestro labor diario. A mí, me viene recuerdos de mis actuaciones en clase y como siempre aprendo un poco más, contigo.
    También,estoy como alumna de legua extranjera, en mi caso de inglés – mi asignatura pendiente que ojalá la lleve hasta el final, pues ya la he empezado y interrumpido muchas y muchas veces. Y estar del otro lado del aula me hace pensar en mi actuación como profesora de LE. Muchas veces tengo que controlarme para no hacerme de profesora del grupo que no es el mio, pues es algo que me correr por las venas. Otras veces, llevo a mis clases, en la escuela pública, lo que se puede aprovechar de una clase en una escuela de idiomas. Este ejercicio de llevar y traer experiencias de un lado al otro me hace reflexionar sobre mi actuación como docente de LE.
    Aunque no soy y no he sido, nunca, tu alumna en una sala de clase de ELE( un curso completo), me siento como siempre lo fuera. Gracias por permitirme serlo con esta tu generosidad de compartir con nosotros tus experiencias.
    Un beso y un abrazo añorados:-))

    1. Concha Moreno García

      Mônica, ¿verdad? Muchas gracias por tu comentario. Entiendo bien lo que te pasa como alumna. A mí también me gustaría a veces decirle al profe que haga esto o aquello, pero…
      Y es estupendo eso de traer y llevar experiencias porque si se han meditado, son enriquecedoras. O eso me parece a mí.

      Que no perdamos esas ganas de traer y llevar.
      Beijo 🙂

  5. Verónica Rivera

    Querida Concha, me encantan tus reflexiones porque nos hacen pensar a todas y a todos.
    Me parece muy interesante lo que planteas y, a la vez, me hace plantearme (o replantearme) algunas cosas como: ¿los diferentes estilos de aprendizaje son individuales o pueden responder, en líneas generales, a un estilo “cultural” o colectivo? ¿hasta qué punto ese estilo de aprendizaje puede modificarse?
    Lo que sí está claro es que la empatía (que tan bien desarrollas tú) es fundamental no sólo para conectar con el alumnado, sino para lograr algo tan complicado como que cada persona saque el máximo partido de su aprendizaje.
    Muchas gracias por compartir, por sugerir… ¡Un besazo!

    1. Concha Moreno García

      ¡Qué bien que te gusten!
      Por lo que yo estoy viendo, hay estilos de aprendizaje culturales, inculcados día a día y siglo a siglo. Por supuesto que hay estilos personales y esfuerzo personal también (o ausencia de este último).

      ¿Que si son modificables los primeros?
      Yo lo estoy viendo con el grupo con el que empecé en Japón. Hablan entre ellos en español, se lanzan a hablar en clase aunque no estén seguros, sonríen, están a primera hora (las 8,30) antes de que yo llegue, sonrientes, con ganas.
      Por eso creo que sí, que son modificables. ¿Qué hay que hacer? Creer que es posible como primer paso.
      Sé que lo compartes conmigo 🙂
      Otro besazo para ti

  6. María Claudia

    Querida Concha, esto es como repasar los apuntes de tus cursos de formación ( que están siempre a la mano). Me uno al resto de las colegas para decirte: GRACIAS!!! que suerte tenerte cercana a través de la tecnología para seguir compartiendo tu experiencia y tus vivencias. Tengo que decirte que cuando la pesada rutina se asoma por mi aula, recurro a lo aprendido de ti, consulto tus libros, te busco en este Blog o simplemente me pregunto y ¿que haría en este caso una CONCHA MORENO? y ¿sabes? no me falla salgo airosa!!!

    Algo símilar he vivenciado en mis cursos de portugués y de perfeccionamiento del alemán…

    Un saludo muy cariñoso desde la imperial Viena.

    1. Concha Moreno García

      Sola, María Claudia. No había visto tu comentario. Perdona el despiste. Gracias por tus palabras.
      La verdad es que la rutina puede llegarnos y los momentos de desánimo también. Hay días, con grupos que tienen clase después de comer en que es necesario echar manó de toda nuestra energía para evitar que el sopor los venza. El sistema no penaliza que el alumnado se duerma en clase, pero yo no lo permito porque siempre voy preparada con actividades de participación. Incluso cuando hacemos ejercicios de consolidación de formas. Ahí tienen que trabajar en parejas.

      Un abrazo con cariño también para ti

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